De la merma orgánica al suelo vivo, en cinco pasos — todo en el mismo sitio.
Recolección de merma orgánica de hoteles, restaurantes y comercios aliados en contenedores herméticos, con registro de peso y procedencia en cada entrega.
El residuo orgánico complejo (cárnicos, lácteos, comida cocinada) se convierte mediante larvas de mosca soldado negra, que reducen el volumen hasta en un 80% y generan dos productos: biomasa larvaria (proteína animal) y frass (abono).
El residuo vegetal más simple se refina con lombriz roja californiana (Eisenia fetida) en hileras confinadas, produciendo humus de alta calidad.
Parte del humus producido alimenta directamente camas de cultivo circulares ("ojo de llave"), demostrando en el propio sitio que el residuo se convierte en alimento.
Cisterna subterránea de ferrocemento inspirada en la tecnología maya ancestral, que capta agua pluvial para el riego del sitio — parte del mismo principio de cero desperdicio.